sábado, 28 de noviembre de 2009

Caminar: receta para la salud y felicidad

Para llevar una vida más sana y más feliz, pruebe a caminar – la forma más popular de hacer ejercicio.
Es fácil, seguro y barato. También es relajante y, al mismo tiempo, tonificante. Caminar requiere pocas habilidades atléticas y no exige ser miembro de un club ni ningún equipamiento especial, aparte de unos zapatos cómodos y resistentes. Y es natural y divertido – bueno para su autoestima y para su mente.
Los resultados de caminar son gratificantes físicamente: un cuerpo en forma, más capaz de mejorar la salud general y sumar años a su vida.
Caminar como deporte —llamado en inglés fundamental walking o healthwalking— puede hacerse en casi cualquier lugar y cualquier momento, durante todo el año—yendo de compras, en el centro comercial, o en su vecindario; solo, con su perro, o con otros; y a su propio ritmo. Es simple y sin complicaciones, verdaderamente forma física a su gusto.
Caminar beneficia a casi todo el mundo, independientemente de su edad. Millones de hombres y mujeres caminan regularmente para perder peso y mantenerse en forma. Convencidos de que es un buen ejercicio, lo hacen parte de su rutina diaria. Y su número aumenta cada año.
Un camino seguro hacia la buena forma fisica
Para aquellos con una larga historia de inactividad, problemas de obesidad, o que simplemente no gustan de la actividad fuerte, caminar es una forma excelente de empezar un programa de ejercicio. Puede empezar poco a poco, después aumentar su velocidad y mantener un ritmo constante. Un buen programa de ejercicio comienza por la moderación y la dedicación.
Los podiatras y los médicos generalistas recomiendan caminar para aliviar o protegerse de varias enfermedades. Caminar puede ayudarle a:

Fortalecer su corazón y sus pulmones, y mejorar la circulación.
Prevenir ataques al corazón y derrames cerebrales.
Reducir la obesidad y la presión sanguínea.
Elevar su tasa metabólica.
Alterar favorablemente su colesterol.
Mejorar el tono muscular de sus piernas y abdomen.
Reducir el estrés y la tensión.
Reducir el dolor artrítico; detener el deterioro del tejido de los huesos.

Caminar: Hay que hacerlo con arte
Antes de empezar a caminar, algunos ejercicios de calentamiento sencillos – pero no vigorosos estiramientos avanzados – pueden añadir flexibilidad a sus músculos. Es apropiado girar el cuerpo por la cintura, en un movimiento lento de hula-hoop, y unos pocos ejercicios de tocarse las puntas de los pies o doblar las rodillas.
Hay una forma apropiada de estirar el tendón de Aquiles, que es importante. Manteniendo el pie plano sobre el suelo, sitúese a un metro (tres pies) de una pared y apóyese en ella con sus manos, repitiendo varias veces el calentamiento.
Cuando esté listo para empezar a caminar, la mejor manera de comenzar es caminar 20 minutos sin interrupción al menos tres veces a la semana. Camine a un paso cómodo, yendo más despacio si se nota respirando fuerte. No se canse. Si 20 minutos es demasiado, redúzcalo a 10 ó 20 minutos. Puede aumentar el tiempo y el paso poco a poco según su cuerpo se vaya adaptando al ejercicio.
Hay varias maneras de medir su ritmo. Una es caminar en rutas que ha medido previamente con el odómetro de su auto. Quizá la más simple es usar un reloj. Cuente el número de pasos que da en un periodo de 15 segundos; si da 15 en ese tiempo, está caminando a dos millas por hora. Si da 23, está yendo probablemente a tres millas por hora, y a 30, la velocidad es de cerca de cuatro millas por hora.
Puede interesarle mantener un registro de su actividad, en el que apuntaría las fechas, tiempos y distancias estimadas, más otras anotaciones, como las rutas, lugares y experiencias.
Algunos consejos para caminar:
Muévase a un ritmo constante, lo bastante enérgico para hacer que su corazón lata más aprisa. Respire más hondo.
Camine con la cabeza erguida, la espada recta, el vientre plano. Mantenga las piernas hacia adelante y las rodillas ligeramente dobladas.
Balancee los brazos libremente.
Al caminar, apoye primero el talón y ruede el pie para impulsarse con la puntera.
Por lo menos al principio, limite sus paseos a superficies planas, evitando terraplenes y colinas excesivamente empinadas.
Si camina por la tarde, asegúrese de llevar ropas con material reflectante cosido o sujeto de otra manera.
Refrésquese tras una caminata larga o enérgica para ayudar a llevar la sangre de vuelta de sus piernas a donde se necesita. Aquí pueden ser útiles unos ejercicios de estiramiento. Uno bueno es ponerse de pie a un metro (tres pies) de una pared, con las manos apoyadas en ella. Entonces dé cinco o seis pasos atrás pequeños, manteniendo las manos en la pared. Repita el ejercicio de cinco a diez veces.

Marcha atlética
La marcha atlética es una técnica muy específica que se usa para caminar tanto para mantenerse en forma como en competición. Es más beneficiosa como ejercicio aeróbico que simplemente caminar, por ser más rápida y acelerar el ritmo cardíaco.
Si llega al punto en que piensa que la marcha atlética es para usted, en la mayoría de las áreas hay asociaciones con las que puede ponerse en contacto.

Calzado para caminar: Comodidad y ajuste
Elija calzado de buena calidad y ligero con empeine de un material que transpire, como el cuero o la malla de nylon. La parte del zapato que le sujeta el talón debe ser muy firme. La parte anterior del zapato debe proveer soporte y flexibilidad.
Es muy importante que el zapato se ajuste bien al pie. Vaya a un comercio serio y mida el largo y el ancho de los dos zapatos, con los calcetines que vaya a usar. (Haga esto por la tarde, puesto que sus pies se hinchan lo suficiente durante el día para cambiar su número de zapato.) Asegúrese de que el zapato es ceñido, pero no demasiado apretado con el calcetín. El zapato debe tener espacio suficiente para que los dedos se muevan. Varios zapatos para caminar reúnen las cualificaciones para usar el Sello de Aceptación de la APMA.
Su elección de calcetines deportivos también es importante. Los podiatras deportivos frecuentemente recomiendan calcetines acolchados de fibra acrílica. Las fibras acrílicas tienden a expulsar el exceso de perspiración – que unos pies activos pueden producir, de sus 250.000 glándulas sudoríparas a un ritmo de cuatro a seis onzas al día (de doce a dieciocho centilitros) – mejor que el algodón o la lana. De nuevo, hay marcas populares de calcetines deportivos que están autorizados a usar el Sello de Aceptación de la APMA.

Algunos otros consejos:
Compruebe el ancho del zapato; debe ajustarse cómodamente a la parte más ancha del pie.
Asegúrese de que el puente/arco del pie recibe soporte apropiado.
Preste atención a que la parte alta del talón del zapato está acolchada apropiadamente y no se le clava en el talón ni toca los huesos del tobillo.

¿Necesita un chequeo?
Si está libre de problemas de salud, puede empezar a caminar con confianza. Debe, por supuesto, obrar con sentido común, no extralimitarse y no caminar al aire libre en condiciones meteorológicas extremas. Es una buena idea ir avanzando gradualmente hacia las metas de su programa de ejercicio. Por ejemplo, si su meta es caminar una milla diaria, comienze caminando un octavo de milla, luego un cuarto, gradualmente acercándose a una milla durante un periodo entre unas semanas y un mes.
Debería, sin embargo, consultar a su médico de familia antes de comenzar a caminar regularmente. Se sugiere un chequeo, particularmente si tiene más de 60 años, una enfermedad o incapacidad, o está en medicación. Se recomienda también para aquellos entre 35 y 60 años, con un exceso sustancial de peso, que se cansan fácilmente, fuman demasiado, o han estado inactivos físicamente.
Ahora está listo para empezar a caminar regularmente. Es una receta para una vida más sana y más feliz.

Su medico/cirujano podiatra se ha formado específica y extensamente en el diagnóstico y tratamiento de todo tipo de problemas en los pies. Esta formación incluye cada uno de los sistemas y estructuras, intrincadamente interrelacionados, del pie y la parte baja de la pierna, incluida la piel y los sistemas neurológico, circulatorio, y musculoesquelético, que comprende los huesos, articulaciones, ligamentos, tendones, músculos y nervios.

Dolor de talon

En nuestra búsqueda de un cuerpo sano, el dolor puede ser un enemigo. En algunos casos, sin embargo, tiene beneficios biológicos. El dolor que aparece justo después de una herida o al comienzo de una enfermedad puede tener un papel protector, frecuentemente avisándonos del daño que hemos sufrido.
Cuando nos torcemos un tobillo, por ejemplo, el dolor nos advierte que el ligamento y los tejidos blandos pueden estar rozados o magullados, y que continuar la actividad puede empeorar el daño.
El dolor, como el que puede darse en nuestros talones, también nos avisa que debemos buscar atención médica. Esta alerta es de la mayor importancia debido a las muchas dolencias que contribuyen al dolor de talón.

Dolor de talón
El dolor de talón es generalmente resultado de una biomecánica defectuosa (anormalidades en la forma de caminar) que produce demasiada tensión en el hueso del talón y los tejidos blandos unidos a él. La tensión puede resultar de una herida o un moratón sufrido al caminar, correr, o saltar sobre superficies duras; llevar calzado mal construido, o tener exceso de peso.
El hueso del talón es el mayor de los 26 huesos del pie humano, que tiene también 33 articulaciones y una red de más de 100 tendones, músculos y ligamentos. Como todos los huesos, está sujeto a influencias externas que pueden afectar su integridad y su capacidad de mantenernos sobre nuestros pies. El dolor de talón, a veces incapacitante, puede darse en la parte anterior, posterior o inferior del talón.

Espolones
Una causa frecuente de dolor de talón es el espolón, un crecimiento óseo en la parte inferior del hueso del talón. El espolón, visible con rayos X, aparece como una prolongación que puede extenderse hasta media pulgada. Cuando no hay indicación de crecimiento del hueso, a veces se llama a esta condición “síndrome de espolón del talón”.
Los espolones resultan de un esfuerzo excesivo de los músculos y ligamentos del pie, que estira la banda de tejido que conecta el talón y la parte anterior del pie, y arranca repetidamente la membrana que cubre el hueso del talón. Esta condición puede ser resultado de un desequilibrio biomecánico, de correr, de zapatos inapropiados o demasiado gastados, o de obesidad.

Fascitis plantar
Tanto el dolor de talón como los espolones van frecuentemente asociados a una inflamación de la banda de tejido conjuntivo fibroso (fascia) que va por la planta del pie desde el talón hasta la parte anterior del pie. La inflamación de esta banda se llama fascitis plantar. Es común en atletas que corren o saltan mucho, y puede ser bastante dolorosa.
La condición aparece cuando la banda de tejido se tensa más de lo normal a lo largo de un tiempo, lo que causa que las fibras de tejido blando de la banda se rompan o estiren en diferentes puntos; esto lleva a inflamación, dolor, y posiblemente al crecimiento de un espolón donde la banda se une al hueso del talón.
La inflamación puede ser agravada por zapatos que no proporcionen un soporte adecuado, especialmente en la zona del puente, y por la irritación crónica que a veces se asocia a un estilo de vida atlético.
El descanso sólo proporciona alivio temporal. Cuando vuelve a caminar, especialmente después de una noche de sueño, puede experimentar un alargamiento repentino de la banda, que se estira y tira del talón. Al caminar, el dolor de talón puede disminuir o incluso desaparecer, pero eso puede ser sólo una falsa sensación de alivio. El dolor frecuentemente vuelve después de un descanso prolongado o de caminar en exceso.

Pronación excesiva
El dolor de talón a veces resulta de una pronación excesiva. La pronación es el normal movimiento y aplanamiento del puente del pie que le permite adaptarse a las variaciones del suelo y absorber impacto al caminar normalmente.
Al caminar, el talón toca el suelo primero; el peso se traslada primero a la parte exterior del pie, y luego al dedo gordo. El puente se eleva, el pie generalmente se mueve hacia arriba y hacia fuera, volviéndose rígido y estable para levantar el cuerpo y moverlo hacia delante. La pronación excesiva—excesivo movimiento hacia adentro—puede crear una cantidad anormal de estiramiento y tensión en los ligamentos y tendones unidos a la parte inferior del hueso del talón. La pronación excesiva puede también contribuir a dañar la cadera, la rodilla, y la parte baja de la espalda.

Enfermedades y dolor del talón
Algunas condiciones de salud general pueden también producir dolor de talón.
La artritis reumatoide y otras formas de artritis, incluyendo la gota, que suele manifestarse en la articulación del dedo gordo, pueden causar molestias en el talón en algunos casos.
El dolor de talon puede también ser resultado de la inflamación de una bolsa (bursitis); de un neuroma (crecimiento de un nervio); u otro crecimiento de tejido. El dolor de talón de ese tipo puede asociarse a un espolón o producir un dolor similar al de un espolón del talón.
La deformidad de Haglund (a veces asociada a los tacones altos) es un agrandamiento de hueso en la parte trasera del hueso del talón, en el area donde el tendón de Aquiles se une al hueso. Esta deformidad ocasionalmente dolorosa es generalmente resultado de una bursitis causada por presión contra el zapato, y puede agravarse con la altura o la costura del contrafuerte de un zapato.
El dolor en la parte posterior del talón se asocia a la inflamación del tendón de Aquiles tras el tobillo y en la unión con la superficie posterior del hueso del talón. La inflamación se llama tendinitis del tendón de Aquiles. Es común en personas que corren y caminan mucho y tienen tendones tensos. La condición aparece cuando el tendón sufre tensión excesiva a lo largo de un tiempo, lo que causa ruptura o estiramiento de fibras en su longitud o en la unión con el hueso del talón. La inflamación se agrava con la irritación crónica que a veces se asocia a un estilo de vida activo y con ciertas actividades que fuerzan el tendón cuando ya está tenso.
Las contusiones óseas son un problema común del talón. Una contusión ósea es una inflamación de los tejidos que cubren el hueso del talón. Es una lesión dolorosa causada por el impacto directo de una superficie u objeto duro en el pie.
Las fracturas por fatiga del hueso del talón pueden ocurrir también, pero son menos frecuentes.

Dolor del talón en niños
El dolor de talón puede también aparecer en niños, comúnmente entre 8 y 13 años, al irse estos haciendo más activos en deportes en la escuela y fuera de ella. Esta actividad física, particularmente los saltos, inflama los centros de crecimiento de los talones; cuanto más activo es el niño, más probable es que se dé la condición. Cuando los huesos maduran, los problemas desaparecen y no es probable que reaparezcan. Si aparece dolor de talón en niños de estas edades, es necesario el cuidado podiátrico para proteger el hueso en crecimiento y proporcionar alivio del dolor. Otra buena noticia es que los espolones de talón no se desarrollan frecuentemente en niños.

Prevención
Pueden tomarse una serie de medidas para evitar el dolor de talón y los problemas asociados a este.
Lleve zapatos que le queden bien—en la puntera, el talón y los lados—y tengan suelas que absorban el impacto, estructura rígida y contrafuertes que proporcionen apoyo.
Lleve los zapatos apropiados para cada actividad.
No lleve zapatos con suelas o tacones excesivamente gastados.
Prepárese apropiadamente antes de hacer ejercicio. Haga ejercicios de calentamiento y estiramiento antes y después de correr.
Dosifíquese cuando participe en actividades deportivas.
No subestime la necesidad de descanso y nutrición apropiada de su cuerpo.
Si está obeso, pierda peso.

Cuidado médico podiátrico
Si el dolor y otros síntomas de inflamación—enrojecimiento, hinchazón, calor—persisten, debería limitar sus actividades diarias y ponerse en contacto con un doctor en medicina podiátrica.
El médico podiatra examinará el área y puede utilizar rayos X como diagnóstico para excluir problemas del hueso.
El pronto tratamiento puede incluir medicación antiinflamatoria oral o inyectable, recomendaciones de ejercicio o de calzado, uso de vendas, plantillas o aparatos ortopédicos. El vendado proporciona soporte para el pie, al poner músculos y tendones en un estado fisiológico de descanso. La fisioterapia puede usarse juntamente con esos tratamientos.
Puede recetarse un aparato ortopédico funcional para corregir desequilibrios biomecánicos, controlar la pronación excesiva, y proporcionar apoyo a los ligamentos y tendones unidos al hueso del talón. Esto será un tratamiento efectivo para la mayoría de dolores del talón y el puente sin necesidad de cirugía.
Solamente un número relativamente bajo de casos de dolor del talón requiere tratamiento más avanzado o cirugía. Si la cirugía es necesaria, puede incluir intervención en la banda de tejido de la planta del pie, extirpación de espolón, de una bolsa, de un neuroma o de otro crecimiento de tejido blando.

Su medico/cirujano podiatra se ha formado específica y extensamente en el diagnóstico y tratamiento de todo tipo de problemas en los pies. Esta formación incluye cada uno de los sistemas y estructuras, intrincadamente interrelacionados, del pie y la parte baja de la pierna, incluida la piel y los sistemas neurológico, circulatorio, y musculoesquelético, que comprende los huesos, articulaciones, ligamentos, tendones, músculos y nervios.

Los pies de tus hijos

Usted se preocupa de los dientes, los ojos, y otras partes del cuerpo de sus hijos. Les enseña a lavarse, cepillarse y asearse, pero ¿qué hace acerca de los pies de sus hijos – esos pies aún en desarrollo que tienen que soportar todo el peso del cuerpo a lo largo de una vida?
Muchos problemas de pies adultos, como otras enfermedades del cuerpo, tienen su origen en la niñez y están presentes al nacer. La atención profesional periódica y el cuidado regular de los pies pueden minimizar esos problemas en la vida adulta.
Descuidar la salud de los pies llama a problemas en otras partes del cuerpo, como las piernas y la espalda. Puede también haber efectos no deseados en la personalidad. El joven con problemas en los pies camina de forma extraña y suele adoptar malas posturas en general. Como resultado, el niño puede volverse tímido, introvertido, y evitar los deportes y las actividades sociales. La comunicación entre el podiatra, el pediatra y otros especialistas médicos ayuda a resolver estos problemas relacionados.

Los pies de su bebé
El pie humano – una de las partes más complicadas del cuerpo – tiene 26 huesos y multitud de ligamentos, músculos, vasos sanguíneos y nervios. Al ser los pies de los niños pequeños suaves y maleables, una presión anormal puede causar deformidades fácilmente.
El pie de un niño crece rápidamente durante el primer año, alcanzando casi la mitad de su tamaño adulto. Es por esto que los especialistas del pie consideran el primer año el más importante en el desarrollo del pie.
Estas son algunas sugerencias para ayudarle a asegurarse de que este desarrollo se efectúa normalmente:
Mire cuidadosamente los pies de su bebé. Si nota algo que no le parece normal, busque cuidado profesional inmediatamente. Las deformidades no desaparecerán solas al crecer.
Cubra los pies de su bebé holgadamente. Cubiertas apretadas restringen el movimiento y pueden retrasar el desarrollo normal.
Proporcione oportunidades para ejercitar los pies. Estar tumbado sin cubrir permite que el bebé patee y haga otros movimientos que preparan el pie para cargar peso.
Cambie la posición del bebé varias veces al día. Estar tumbado demasiado rato en la misma posición, especialmente boca abajo, puede poner demasiada tensión en los pies y piernas.

Comenzar a caminar
No es sabio forzar a un niño a caminar. Cuando esté preparado física y emocionalmente, el niño caminará. Las comparaciones con otros niños no son orientativas, pues la edad a la que caminan solos varía de los 10 a los 18 meses.
Cuando el niño acaba de empezar a caminar, no son necesarios los zapatos en la casa. Permitir al niño que vaya descalzo o lleve sólo calcetines ayuda al pie a crecer normalmente y desarrollar su musculatura y fuerza, así como la acción de agarre de los dedos. Por supuesto, al caminar fuera o sobre superficies ásperas, los pies del bebé deberían protegerse con calzado ligero y flexible, hecho de materiales naturales.

Crecer
Al continuar desarrollándose los pies del niño, puede ser necesario cambiar la talla de zapatos y calcetines cada pocos meses para dejar espacio para que crezca el pie. Aunque los problemas de los pies resultan las más veces de heridas, deformidades, enfermedad o factores hereditarios, el calzado inapropiado puede agravar condiciones preexistentes. Los zapatos u otro calzado no deberían nunca pasarse a otro niño.
Los pies de los niños pequeños son a menudo inestables a causa de problemas musculares que hacen difícil o incómodo caminar. Un examen en profundidad por un podiatra puede detectar un defecto o una condición subyacente que puede requerir tratamiento inmediato o consulta con otro especialista.
La APMA conoce hace tiempo la alta incidencia de defectos en los pies entre los jóvenes, y recomienda exámenes regulares de la salud del pie de los niños en edad escolar.

Actividades deportivas
Millones de niños americanos participan en deportes individuales o de equipo, muchos de ellos fuera de la escuela, donde no siempre hay disponible consejo sobre el equipo y las condiciones. Los padres deben preocuparse de la participación de los niños en deportes que requieran correr y girar mucho, o que impliquen contacto con otros. Un vendaje protector en los tobillos es a menudo necesario para prevenir esguinces o fracturas. Los padres deberían considerar hablar de estos asuntos con el podiatra de la familia si tienen niños que participan en actividades deportivas. Las lesiones de pie y tobillo relacionadas con deportes están aumentando al participar activamente en deportes más niños

Consejos sobre los pies del niño de la APMA
Los problemas que se notan al nacer no desaparecerán solos. No debería esperar a que el niño empiece a caminar para ocuparse de un problema que ha notado antes.
Recuerde que el que un niño no se queje no es una señal fiable. Los huesos de los pies en crecimiento son tan flexibles que pueden torcerse o deformarse sin que el niño se dé cuenta.
Caminar es el mejor ejercicio para los pies, de acuerdo con los podiatras. También recomiendan que se observe cuidadosamente la forma de caminar. ¿Camina el niño con la puntera para afuera o para adentro, es patizambo o tiene otros defectos en el modo de caminar? Estos problemas pueden corregirse si se detectan temprano.
Ir descalzo es una actividad sana para los niños en las condiciones apropiadas. Sin embargo, caminar descalzo en pavimento sucio expone los pies del niño a los peligros de infección por cortes accidentales y a severas contusiones, esguinces o fracturas. Otro problema potencial son las verrugas plantares, una condición causada por un virus que invade la planta del pie por cortes o roturas de la piel. Requieren tratamiento prolongado y pueden impedir que el niño vaya a la escuela u otras actividades.

Tenga cuidado con los remedios caseros en los pies del niño
Las preparaciones lo bastante fuertes para matar ciertos tipos de hongos pueden dañar la piel.
Cuando tenga preguntas sobre la salude de los pies de su niño, contacte un podiatra en su comunidad.

Su medico/cirujano podiatra se ha formado específica y extensamente en el diagnóstico y tratamiento de todo tipo de problemas en los pies. Esta formación incluye cada uno de los sistemas y estructuras, intrincadamente interrelacionados

El Juanete


Un juanete es un agrandamiento de la articulación de la base del dedo gordo del pie – la articulación metatarsofalángica

– que se produce al desplazarse el hueso o el tejido de la articulación del dedo gordo. Esto fuerza al dedo a doblarse hacia los otros, creando un bulto de hueso, frecuentemente doloroso, en el pie. Como esta articulación soporta gran parte del peso del cuerpo al caminar, los juanetes pueden ser extremadamente dolorosos si no se tratan. La propia articulación metatarsofalángica puede volverse rígida e irritada, haciendo difícil o imposible incluso llevar zapatos. Los juanetes o bunios – del latín bunio, que significa agrandamiento

– pueden darse también en la parte exterior del pie, en el dedo chico, donde se le llama “juanete de sastre”.


Síntomas
Desarrollo de un bulto firme en el borde externo del pie, en la base del dedo gordo.
Enrojecimiento, hinchazón, o dolor en, o cerca de, la articulación metatarsofalángica.
Callos u otras irritaciones causadas al montarse un dedo sobre otro.
Movimiento limitado o doloroso del dedo gordo.


¿Cómo aparece un juanete?
Los juanetes se forman cuando se altera el equilibrio de fuerzas que se ejercen sobre las articulaciones y los tendones del pie. Esto puede llevar a inestabilidad de la articulación y causar la deformidad. Aparecen tras años de movimiento y presión anormales en la articulación metatarsofalángica. Son, por lo tanto, un síntoma de mal desarrollo del pie y normalmente son causados por la forma de caminar, el tipo hereditario de pie, el calzado, u otros motivos.
Aunque los juanetes tienden a aparecer en varios miembros de la misma familia, lo que se hereda es el tipo de pie – no el juanete. Los padres que padecen mala movilidad del pie pueden pasar el tipo de pie problemático a sus hijos, que a su vez serán también propensos a desarrollar juanetes. El funcionamiento anormal causado por este mal desarrollo del pie puede llevar a presiones sobre el pie y dentro de él, a menudo con el resultado de deformidades en el hueso y la articulación, como juanetes o dedos en martillo.
Otras causas de juanetes son heridas en el pie, desórdenes neuromusculares, o deformidades congénitas. Las personas que sufren de pies planos o arcos del pie bajos son también propensas a desarrollar estos problemas, así como los pacientes artríticos o con enfermedades inflamatorias de las articulaciones. También son un factor las profesiones que conllevan un esfuerzo excesivo del pie; los bailarines de ballet, por ejemplo, a menudo desarrollan el problema.
El calzado demasiado apretado o que aprieta unos dedos contra otros es también un factor común, que explica la alta preponderancia del problema entre las mujeres.


¿Qué puede hacer para aliviarlo?
Colocar protectores de juanete comerciales, sin medicación, alrededor del bulto del hueso.
Llevar calzado de puntera amplia.
Si el juanete se inflama y duele, aplicar hielo varias veces al día para reducir la hinchazón.
Evitar los zapatos de tacón de más de dos pulgadas (5 cm.) de alto.
Consulte a su podiatra si persiste el dolor.


Tratamiento conservador para el dolor de juanetes.
Las opciones de tratamiento varían con el tipo y gravedad de cada juanete, aunque es importante identificar la deformidad temprano en su desarrollo para evitar la cirugía. Se debe buscar atención de un médico podiatra a la primera indicación de dolor o incomodidad porque, si se dejan sin tratar, los juanetes tienden a hacerse mayores y más dolorosos, haciendo más difícil el tratamiento no quir úrgico.
El objetivo principal de la mayoría de las opciones de tratamiento temprano es aliviar la presión sobre el juanete y detener la progresiva deformación de la articulación. Un médico podiatra puede recomendar estos tratamientos:


Acolchado y vendado
Acolchar el juanete, frecuentemente el primer paso en un plan de tratamiento, reduce el dolor y permite al paciente llevar una vida normal y activa. Las vendas ayuda a mantener el pie en una posición normal, reduciendo la presión y el dolor.


Medicación
Frecuentemente se recetan fármacos antiinflamatorios e inyecciones de cortisona para aliviar el dolor agudo y la inflamación causadas por deformidades de las articulaciones.


Fisioterapia
Se usa a menudo para aliviar la inflamación y el dolor. La terapia de ultrasonidos el una técnica popular en el tratamiento de juanetes y el tejido blando asociado a ellos.


Ortopedia
Las plantillas para el calzado pueden ser útiles para controlar la funcionalidad del pie y pueden reducir los síntomas y prevenir el empeoramiento de la deformidad.
Cuando falla el tratamiento temprano o el juanete crece más de lo aconsejable para esas opciones, la cirugía podiátrica puede ser necesaria para aliviar la presión y reparar la articulación del dedo.


Opciones quirúrgicas.
El médico podiatra cuenta con varios procedimientos quirúrgicos. La cirugía elimina el agrandamiento del hueso, rehace el alineamiento normal de la articulación, y alivia el dolor.
En las deformidades menos graves puede usarse una simple bunionectomía, en la cual se elimina únicamente el bulto del hueso. Los casos más graves pueden requerir procedimientos más complejos, que incluyen cortes en el hueso y el realineamiento de la articulación.
La recuperación lleva tiempo, y son comunes las molestias y la hinchazón durante varias semanas tras la cirugía. El dolor, sin embargo, se controla fácilmente con medicamentos recetados por su médico podiatra.
Su medico/cirujano podiatra se ha formado específica y extensamente en el diagnóstico y tratamiento de todo tipo de problemas en los pies. Esta formación incluye cada uno de los sistemas y estructuras, intrincadamente interrelacionados, del pie y la parte baja de la pierna, incluida la piel y los sistemas neurológico, circulatorio, y musculoesquelético, que comprende los huesos, articulaciones, ligamentos, tendones, músculos y nervios.

Las ampollas


Una ampolla es una burbuja de pared delgada y llena de líquido en la piel. Una ampolla empieza como una zona irritada, un área que genera molestias en la piel, y que se siente como si se hubiera frotado demasiado. Si se le hace caso omiso, la zona irritada evolucionará hacia una ampolla.
La causa más frecuente de ampollas es la fricción o la presión. Usar calzado sin calcetines, o usar calzado demasiado apretado puede llevar a la formación de ampollas. Puedes presentar una ampolla en las plantas y en los dedos si estás haciendo trabajo que causa frotamiento.
Para tratar adecuadamente una ampolla sigue las siguientes instrucciones:
Primero, esteriliza una aguja haciéndola pasar por una llama, y a continuación, límpiala con alcohol para reducir el riesgo de infección.
Después lava la zona afectada y pincha la ampolla, una vez que el líquido haya drenado, es decir, cuando la ampolla esté vacía, cubre la zona con un apósito impregnado en alguna sustancia cicatrizante y antiséptica. Cámbialo todos los días.

Cuidado preventivo de las ampollas:

• Usa talco para los pies.
• Para montañismo o deportes en clima muy fríos, utiliza un calcetín delgado o liner bajo un calcetín grueso que elimine la humedad por acción capilar, que absorba la humedad.
• Usa calzado adecuado y de la talla precisa; ya que los zapatos demasiado rígidos o apretados presionan los pies y producen roces, mientras que los zapatos demasiado flojos hacen que el pie se deslice dentro del zapato y también producen roces.
• Quienes practican excursionismo a pie deben usar buen calzado y calcetines internos delgados, y cambiarse los calcetines al menos una vez al día. Los pies húmedos están más propensos a ampollas.
• Evita andar con sandalias que lleven tiras estrechas y finas, pues en este caso el roce es mayor, especialmente en aquellas en las que el sistema de sujeción consiste en una tira entre los dedos del pie.

Si la ampolla se rompe sola, trátala como una herida abierta. Lávala con jabón y agua tibia. Aplica un ungüento antibacteriano y cúbrela con una venda limpia. Debes estar atento ante la presencia de signos de infección, como enrojecimiento, dolor, hinchazón, o estrías de color rojo que se dirigen hacia el corazón.
Es mejor dejar intactas las ampollas por fricción si puede evitarse irritación de la piel hasta que desaparezca el líquido.

Pie Diabético


DEFINICION:Trastorno de los pies de los diabéticos provocado por la enfermedad de las arterias periféricas que irrigan el pie, complicado a menudo por daño de los nervios periféricos del pie e infección. Debido a la oclusión de las arterias que llevan sangre a los pies se produce gangrena.
El pie del paciente diabético es muy sensible a todas formas de traumatismos: el talón y las prominencias óseas resultan especialmente vulnerables.
Los daños a los nervios periféricos de los pies provocan trastornos sensoriales, úlceras de la planta del pie, atrofia de la piel.
Es frecuente en los pacientes diabéticos que las lesiones propias del denominado pie diabético trascurran sin dolor, debido a lo cual se suele agravar la lesión antes de que el paciente pida ayuda especializada.

COMO EVITAR LAS LESIONES DEL PIE DIABETICO?
A los pacientes de riesgo (ancianos y aquellos que tienen mala circulación), se les recomienda los siguientes cuidados rutinarios de los pies:
Cada día, los pies deben ser lavados (aunque no empapados) en agua caliente, cuya temperatura ha sido probada previamente con la mano. Se deben secar con meticulosidad, prestando una atención especial a los espacios interdigitales (entre los dedos).
Las uñas de los pies deben cortarse con cuidado. Los pacientes con mala vista o manos temblorosas deben pedir a otros personas que se las corten. Las uñas no deben ser más cortas que el extremo del dedo.
Los pies se deben inspeccionar con frecuencia, buscando detenidamente zonas resecas y fisuras en la piel, sobre todo alrededor de las uñas y en los espacios interdigitales. Deben espolvorearse con talco, si la piel está húmeda, o recubrirse con crema hidratante, si la piel está seca. Las plantas deben ser inspeccionadas con un espejo o por otra persona. Debe tenerse un cuidado especial con los callos y las durezas, que deben ser atendidas por un podólogo. No se deben utilizar antisépticos potentes (yodo), ni callicidas.
Si aparecen ampollas o infecciones, debe consultarse inmediatamente al médico.
No deben utilizarse bolsas de agua caliente. Es preferible utilizar unos calcetines.
Pueden emplearse mantas eléctricas, pero deben apagarse antes de meterse en la cama.
Los zapatos deben ajustar bien (sin apretar) y ser confortables, dejando espacio para que los dedos descansen en su posición natural.
Los zapatos nuevos deben calzarse progresivamente, cada vez durante un tiempo un poco más largo.
Se deben utilizar calcetines de algodón o lana, mejor que de nylon. Deben ser de la talla adecuada y no tener zurcidos ni costuras que puedan producir presiones. Deben cambiarse diariamente.
Caminar con los pies descalzos es peligroso, ya que una pequeña herida puede tardar mucho en curarse.
Dejar de fumar. El tabaco es muy perjudicial para los diabéticos, porque produce vasoconstricción .
Otro aspecto de la prevención que merece cierta atención, es el diseño de calzado a medida para los diabéticos con pies muy vulnerables. Estos zapatos deben estar diseñados para redistribuir las fuerzas que soporta el pie.

CUIDADO DE LAS LESIONES YA EXISTENTES
Se debe hacer un examen detallado de ambos pies, con una inspección cuidadosa de los talones y los espacios interdigitales.
El estado de la circulación, y sensibilidad deben evaluarse con detalle.
Deben tenerse en cuenta la temperatura y el color de la piel, la respuesta vascular a la elevación del miembro, es decir si se producen cambios en el color según la postura de la extremidad, el cambio en la cantidad de pelo de la pierna.
Una fotografía en color es útil para poder juzgar la progresión de la falta de riego.

EL TRATAMIENTO DEL PIE DIABETICO SE BASA EN:
Protección contra el daño que se asocia a la pérdida de sensibilidad causada por lesión de los nervios periféricos.
Tratamiento de la infección que pueda aparecer.
Mejoría de la circulación evitando el uso de calzado o prendas ajustadas.
Control médico de la diabetes, es decir, comprobar que los niveles de glucosa se encuentran dentro de los límites permitidos.
"Cuiden sus pies, los pies son la base de su cuerpo"

Callos en los pies

¿Que son los callos?
Son una capa de piel endurecida gruesa que se forma por la excesiva presión o fricción en un área del pie u otra parte del cuerpo. Generalmente se forman en áreas protuberantes.
Los callos pueden ser molestos pero hay varios tratamientos para eliminarlos o mejorarlos. Si se padece de diabetes los callos no deben de tratarse en casa por el riesgo de infección hay que ir al podiatra o podólogo (medico especialista en los pies). Los callos pueden deberse a: problemas de postura, el peso del cuerpo no se sostiene de forma balanceada, zapatos inadecuados, no usar calcetines cuando se hace ejercicio o problemas de deformación en los huesos.
Tratamientos para los callosEn primer lugar hay que eliminar la fricción que produjo el callo, esto se logra usando un zapato más cómodo o aminorando la presión con el uso de parches o esponjas para poner en los zapatos. Si hay juanetes y callos dolorosos hay que consultar con el podiatra (podólogo).Cremas. Hay cremas y aceites para eliminar los callos y generalmente funcionan bien. Hay que seguir las instrucciones del paquete para evitar quemar la piel.Spa. Otra opción son las pedicuras. Se debe de tener cuidado que los instrumentos estén limpios. Las pedicuras frecuentes evitan los callos gruesos y para prolongar los resultados se pueden usar exfoliantes como salt glow (ver receta) o limas para callos en la casa. Limas para pies o piedra poma. Estos sencillos instrumentos funcionan bien para callos chicos o superficiales y para prevenir la formación de callos grandes. La forma más efectiva de usarlos es crear una rutina ya sea usándolos después del baño o antes de acostarse y luego aplicarse crema o aceite humectante.Cuidados especiales. Si los callos están sobre los dedos de los pies puede deberse a la existencia de deformidades del hueso, si los callos son molestos hay que ir al podiatra para que revise y puede ser que se necesite una pequeña cirugía para corregir el problema.Los podiatras no recomiendan usar las herramientas para cortar los callo porque pueden causar infección y debido a que los pies sudan mucho esta puede extenderse rápido. Los callos generalmente son inofensivos pero si notas pus o hay inflamación o mucho dolor puede ser que el callo este infectado en estos casos hay que ir al medico para tratar la infección.